ACTITUDES DEL SER HUMANO ANTE LOS DEMÁS.

31 0

ALTRUISMO, EGOÍSMO E INDIVIDUALISMO.

El egoísmo y el altruismo son elementos presentes en el individuo y son contrarios entre sí. En tanto el egoísmo corresponde al cuidado del “Yo” (ego), el altruismo procura el bienestar del “Tú” (alter/otro). Podemos decir que son elementos contrarios, pero complementarios, pues la comunidad necesita que el individuo se ocupe de ambas partes; es decir, de sí mismo y de los demás.

Hay grados en los que el egoísmo es sano, por ejemplo, lo es en la medida que las personas puedan satisfacer sus necesidades y contar con salud para brindar lo mejor a la comunidad, y grados en los que es dañino, en el caso de un sujeto que decida robar a otro para conseguir algún bien que desea. En otras palabras, el egoísmo sano busca preservarse para compartir el bien y el dañino busca acaparar todos los bienes para sí mismo.

Del mismo modo en que ocurre con el egoísmo, existe un altruismo sano y uno dañino. La forma sana del altruismo es buscar el respeto conjunto de las libertades de todos los individuos para que puedan desarrollarse y crecer conjuntamente. La forma negativa del altruismo ocurre cuando una persona toma el lugar de víctima, donde sus necesidades y derechos son ignorados para respetar sólo los de los demás. Este último modo de altruismo se opone a la condición de libertad y fomenta una dinámica de abuso y de no respeto

AMOR Y SOLIDARIDAD.

El amor, entendido como el deseo de unión, es algo que experimentamos todos los seres humanos. La expresión ética de este amor es la solidaridad, que se muestra como cooperación o ayuda voluntaria a las necesidades de las demás personas. Para experimentar este deseo de ayudar, debemos primero reconocernos como iguales, todos somos mujeres y hombres insertados en el mundo y gran parte de nuestras circunstancias no fueron decididas por nosotros.

Nuestras características físicas no dependen de nosotros, no es mérito ni fracaso nuestro ser más altos o más bajos, rubios o morenos, tener dos piernas que funcionan o contar con alguna discapacidad, es más, ni siquiera escogemos nuestro nombre. Reconocernos como personas que pueden necesitar ayuda, nos empuja a sentir empatía por una persona en desgracia y desea acercarnos a ella para ayudar.

La ayuda que surge de la solidaridad no está estipulada como mandato o ley en ningún lugar. Este sentimiento genera una ayuda espontánea y voluntaria que proviene del deseo de sentirnos en una comunidad cercana y segura donde todos los miembros de ésta cuidan y cuidarán de los demás.

ODIO Y VIOLENCIA.

El odio es exactamente lo contrario al amor, si éste es el deseo de unión con el otro, el odio es el rechazo del otro. En el amor buscamos ayudar al otro a alcanzar su bienestar, cuando sentimos odio deseamos el daño a la otra persona. El amor es un sentimiento activo que nos llama a actuar a favor de alguien, mientras que el odio es pasivo, se relaciona con estar hartos o hastiados de alguien. Es normal experimentar sentimientos de odio en ocasiones, pero es preciso detectarlo y moderarlo para evitar que ese rechazo se convierta en violencia, pues ésta resulta perjudicial, tanto para el agresor como para el agredido. Cuando se desata una actitud violenta, el agredido buscará defenderse, por lo que se genera un círculo vicioso que gradualmente incrementa su intensidad.

La violencia entre ciudadanos se genera normalmente cuando existen recursos y oportunidades limitadas provocando la competencia entre individuos. También se ha defendido que en el mundo moderno, donde los individuos deben realizar una serie de trámites para obtener un documento que los identifique frente a los demás, la identidad se ha reducido a un número, a un sello en un papel. Esta despersonalización del individuo produce violencia por dos razones: primero, porque es más fácil comportarse violentamente siendo un número de registro antes que un rostro, y segundo, porque invita a protestar ante el despojo de la individualidad. En cualquier caso, el Estado es el responsable de regular y limitar la violencia en una sociedad. Éste debe procurar condiciones de justicia que minimicen los enfrentamientos entre ciudadanos y asegurar la disponibilidad de canales adecuados para escuchar las sugerencias e inquietudes de todos.

Mauro Adán

Mauro Adán

Licenciado en Comunicación e Imagen Pública, con diplomado en Proyectos de Investigación Profesional, docente de la Preparatoria Municipal Omar Osvaldo Romo Covarrubias.