ÉTICA 2.

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Bioética

Desde el punto de vista  de la ética, La bioética es la rama que se dedica a proveer los principios para la correcta conducta humana respecto a la vida, tanto de la vida humana como de la vida no humana (animal y vegetal), así como del ambiente en el que pueden darse condiciones aceptables para la vida.

Objetivo

Cuyo objetivo es el estudio sistemático e interdisciplinar de las acciones del hombre sobre la vida humana, vegetal y animal, considerando sus implicaciones antropológicas y éticas, con la finalidad de ver racionalmente aquello que es bueno para el hombre, las futuras generaciones y el ecosistema.

Según la “Encyclopaedia of Bioethics”: dice que la bioética es estudio sistemático de la conducta humana en el ámbito de las ciencias de la vida y de la salud, analizada a la luz de los valores y principios morales” (Reich, 1978).

Otros aspectos importantes

se trata de la reflexión con carácter ético de los problemas morales de la sociedad plural contemporánea en la que estamos sumergidos. Sobre todo está centrada en las profesiones que se inscriben en el ámbito de la salud, como la Psicología Clínica.

Algunos de los temas más conocidos dentro de la bioética aplicada son:

  • El aborto y el estado del embrión
  • La eutanasia
  • La genética y clonación humana
  • La investigación y ensayos clínicos
  • Medio ambiente y animales
  • La relación entre médico y paciente
  • Donación de órganos
  • Tratamiento del dolor

Por cambio climático se entiende un cambio de clima atribuido directa o indirecta a la actividad humana que altera la composición de la atmósfera mundial y que se sum a la variabilidad natural del clima observada durante periodos comprobables.

DESERTIFICACIÓN Y DEFORESTACIÓN.

Se entiende por desertificación, la degradación de la tierra en regiones áridas, semiáridas y subhúmedas secas, resultado de diversos factores, incluso variaciones climáticas y actividades humanas. Ello implica la reducción o perdida de la productividad y complejidad biológica o económica de las tierras agrícolas, los pastizales, y las regiones forestadas, y se debe principalmente a la variabilidad económica.

CONTAMINACIÓN ATMOSFÉRICA.

La actividad humana ha provocado cambios importantes en la atmósfera, sobre todo a partir del siglo pasado, en el que comenzó a aumentar la emisión de CO2 en grandes cantidades debido a la utilización de combustibles fósiles en las actividades domésticas e industriales. La actividad agrícola también contribuye a la emisión de gases contaminantes a la atmósfera, tal es el caso del gas metano que se produce durante el cultivo del arroz, la ganadería intensiva y la descomposición de la basura orgánica.

EFECTO INVERNADERO.

El llamado efecto invernadero amenaza con calentar de manera significativa la atmósfera en un periodo relativamente corto, a aumentar las temperaturas en el planeta, a cambiar los patrones de precipitación pluvial, a elevar el nivel de las aguas del mar y, en general, modificar el clima del planeta.

LA ESCASEZ DE AGUA.

El problema de la escasez del agua se centra en su captación, almacenamiento, cuidado, reúso y distribución.

Captación. Durante la época de lluvias hay grandes precipitaciones de agua dulce en las ciudades y en el campo; sin embargo, no se cuenta con la infraestructura necesaria para captar el valioso líquido.

Almacenamiento. No se cuenta con la infraestructura necesaria para almacenar el agua que requiere la población, y para mantenerla como reserva durante la sequía. Cuando llueve en abundancia, esta agua se mezcla con aguas negras o de desecho. Si bien existen presas a lo largo del país, el agua de uso doméstico se desperdicia pues no hay un sistema que haga posible su captación o conservación.

Cuidado. Es indispensable un cambio en la educación de la población para que se tenga conciencia sobre el cuidado del uso del agua. Este cuidado incluye: uso moderado, conocimiento de procedimientos para no contaminar el agua en los hogares y la industria, evitar que los cuerpos de agua natural se contaminen con objetos, sustancias o descarga de desechos.

Reuso. Implica crear conciencia de la población para reutilizar el agua siempre que sea posible y seguir las recomendaciones que hacen los expertos. Los tratamientos del agua en los municipios e industrias son indispensables para compensar la escasez del agua.

Distribución. Las autoridades tienen la responsabilidad de proporcionar a la población agua potable, pero el abasto no es suficiente y las poblaciones han aumentado en número de manera más rápida que las obras hidráulicas, por lo tanto las necesidades crecen día con día y se deben establecer nuevas estrategias para cumplir con esa demanda.

Las políticas de educación ambiental y la ciudadanía ambiental es un estado de compromiso integral capaz de transformar la circunstancia que impiden el crecimiento y la mejora del medio ambiente, así como también promover el amor por el medio ambiente y animar procesos para resolver limitantes del bienestar humano.

La educación ambiental es un proceso dinámico y participativo, que busca despertar en la población una conciencia que le permita identificarse con la problemática ambiental, tanto a nivel general, como a nivel especifico ; busca identificar las relaciones de interacción e independencia que se dan entre el entorno (medio ambiental) y el hombre, así como también se preocupa por promover una relación armónica entre el medio natural y las actividades antropogénicas (ciencia que estudia los orígenes humanos) a través del desarrollo sostenible. (Mismo que es capaz de satisfacer las necesidades actuales sin comprometer los recursos y posibilidades de las futuras generaciones)

Ciudadanía Ambiental

Un ciudadano es la persona que forma parte de una sociedad, y como tal adquiere derechos y deberes. Entre los derechos que un ciudadano tiene se encuentran los vinculados al ambiente en sentido amplio (tener un ambiente sano, disfrutable, con fuente de recursos, etc.), así como de un conjunto de obligaciones o deberes en el mismo sentido (respetar el ambiente y sus comunidades).

la ciudadanía ambiental, Consiste en participar en la toma de decisiones (políticas y comunitarias) relacionadas con el medio ambiente, acceder libre y oportunamente a la información sobre ambiente y salud, al marco normativo ambiental, y contribuir a la implementación y mantenimiento de modelos de desarrollo sostenible.

Mediante la promoción de la ciudadanía ambiental se busca generar conciencia pública incrementando los niveles de comprensión sobre el ambiente. Un ciudadano ambiental debe ser un ciudadano crítico y consciente que comprende, se interesa, reclama y exige sus derechos ambientales y que a su vez, está dispuesto a ejercer su propia responsabilidad ambiental.

¿Cómo Ejerzo mi Ciudadanía Ambiental?

  1. Promoviendo el ejercicio de los deberes ambientales.
  2. Defendiendo y reconociendo los derechos a la vida, al desarrollo sustentable, a un ambiente sano.
  3. Defendiendo el patrimonio natural y cultural.
  4. Participando en los procesos de gestión del ambiente.
  5. Asumiendo mis responsabilidades con el ambiente.

Ejerciendo la ciudadanía ambiental protejo de forma consiente el patrimonio natural y cultural que es de todos satisfaciendo las necesidades presente sin comprometer los recursos que el ambiente nos brinda para los años futuros. Este actuar de forma responsable me beneficia, ahorrando, cuidando mi salud y de la gente que me rodea.

ALTRUISMO, EGOÍSMO E INDIVIDUALISMO.

El egoísmo y el altruismo son elementos presentes en el individuo y son contrarios entre sí. En tanto el egoísmo corresponde al cuidado del “Yo” (ego), el altruismo procura el bienestar del “Tú” (alter/otro). Podemos decir que son elementos contrarios, pero complementarios, pues la comunidad necesita que el individuo se ocupe de ambas partes; es decir, de sí mismo y de los demás.

Hay grados en los que el egoísmo es sano, por ejemplo, lo es en la medida que las personas puedan satisfacer sus necesidades y contar con salud para brindar lo mejor a la comunidad, y grados en los que es dañino, en el caso de un sujeto que decida robar a otro para conseguir algún bien que desea. En otras palabras, el egoísmo sano busca preservarse para compartir el bien y el dañino busca acaparar todos los bienes para sí mismo.

Del mismo modo en que ocurre con el egoísmo, existe un altruismo sano y uno dañino. La forma sana del altruismo es buscar el respeto conjunto de las libertades de todos los individuos para que puedan desarrollarse y crecer conjuntamente. La forma negativa del altruismo ocurre cuando una persona toma el lugar de víctima, donde sus necesidades y derechos son ignorados para respetar sólo los de los demás. Este último modo de altruismo se opone a la condición de libertad y fomenta una dinámica de abuso y de no respeto

AMOR Y SOLIDARIDAD.

El amor, entendido como el deseo de unión, es algo que experimentamos todos los seres humanos. La expresión ética de este amor es la solidaridad, que se muestra como cooperación o ayuda voluntaria a las necesidades de las demás personas. Para experimentar este deseo de ayudar, debemos primero reconocernos como iguales, todos somos mujeres y hombres insertados en el mundo y gran parte de nuestras circunstancias no fueron decididas por nosotros.

Nuestras características físicas no dependen de nosotros, no es mérito ni fracaso nuestro ser más altos o más bajos, rubios o morenos, tener dos piernas que funcionan o contar con alguna discapacidad, es más, ni siquiera escogemos nuestro nombre. Reconocernos como personas que pueden necesitar ayuda, nos empuja a sentir empatía por una persona en desgracia y desea acercarnos a ella para ayudar.

La ayuda que surge de la solidaridad no está estipulada como mandato o ley en ningún lugar. Este sentimiento genera una ayuda espontánea y voluntaria que proviene del deseo de sentirnos en una comunidad cercana y segura donde todos los miembros de ésta cuidan y cuidarán de los demás.

ODIO Y VIOLENCIA.

El odio es exactamente lo contrario al amor, si éste es el deseo de unión con el otro, el odio es el rechazo del otro. En el amor buscamos ayudar al otro a alcanzar su bienestar, cuando sentimos odio deseamos el daño a la otra persona. El amor es un sentimiento activo que nos llama a actuar a favor de alguien, mientras que el odio es pasivo, se relaciona con estar hartos o hastiados de alguien. Es normal experimentar sentimientos de odio en ocasiones, pero es preciso detectarlo y moderarlo para evitar que ese rechazo se convierta en violencia, pues ésta resulta perjudicial, tanto para el agresor como para el agredido. Cuando se desata una actitud violenta, el agredido buscará defenderse, por lo que se genera un círculo vicioso que gradualmente incrementa su intensidad.

La violencia entre ciudadanos se genera normalmente cuando existen recursos y oportunidades limitadas provocando la competencia entre individuos. También se ha defendido que en el mundo moderno, donde los individuos deben realizar una serie de trámites para obtener un documento que los identifique frente a los demás, la identidad se ha reducido a un número, a un sello en un papel. Esta despersonalización del individuo produce violencia por dos razones: primero, porque es más fácil comportarse violentamente siendo un número de registro antes que un rostro, y segundo, porque invita a protestar ante el despojo de la individualidad. En cualquier caso, el Estado es el responsable de regular y limitar la violencia en una sociedad. Éste debe procurar condiciones de justicia que minimicen los enfrentamientos entre ciudadanos y asegurar la disponibilidad de canales adecuados para escuchar las sugerencias e inquietudes de todos.

Eudemonismo: Es una doctrina ética de la antigüedad que considera que la felicidad es el bien que todos buscamos por naturaleza y, por lo tanto, están justificadas las acciones realizadas para alcanzar la felicidad. El término proviene de la palabra griega eudaimonía que normalmente se traduce como felicidad. Las diversas interpretaciones del eudemonismo se desprenden de las diferencias que existen al momento de definir qué es la felicidad para nosotros los humanos. De modo que según nuestras creencias, se podría considerar como la felicidad a la fortuna, otros al placer, a la sabiduría, etc.

El mayor representante del eudemonismo es el filósofo griego Aristóteles, quien vivió en el siglo IV antes de Cristo. Para Aristóteles, el fin último de los humanos es el bien, y el bien lo llevará a ser feliz. La doctrina de este filósofo afirma que somos por naturaleza seres racionales y que el bien consiste en el perfeccionamiento de esta naturaleza. Esta conducta racional y virtuosa es la defendida por el eudemonismo aristotélico. “Para Aristóteles es lo mismo ser perfecto, ser feliz, alcanzar su propio fin y actuar con valor moral” (Gutiérrez, 2003).

Hedonismo Los principales exponentes del hedonismo son Epicuro (s. IV a. de C.) en Grecia y Lucrecio en Roma. En esta doctrina el placer es el valor supremo y todo puede subordinarse a éste como un medio para alcanzarlo. Su máxima es: “Procurar el máximo placer con el mínimo de dolor” (Gutiérrez, 2003). Su nombre viene de la palabra griega “hedoné” que se traduce como placer. Para los hedonistas la felicidad se encuentra en el placer, por lo tanto debemos actuar procurando siempre este valor. Epicuro (341-270 a.C.), filósofo griego, concibe a la filosofía como el arte de la vida feliz, con ella se combaten las ideas supersticiosas que generan miedo y sufrimiento y se alcanza un estado de bienestar corporal y espiritual.

Esta corriente ha recibido varias críticas pues parece que fomenta el libertinaje, sin embargo, esto no es necesariamente verdadero. Epicuro sostuvo que los excesos debían ser evitados pues generan un sufrimiento posterior. Este autor también distinguió entre placeres de la carne y del espíritu, dando mayor importancia a los del espíritu. Así vemos como el placer para el hedonista no se limita a los placeres físicos, sino que se extiende hacia placeres intelectuales como la música y la poesía; incluso también consideraron la ausencia de dolor como una fuente de placer. El placer tampoco es necesariamente inmediato, un hedonista puede elegir privarse de un placer en el instante para alcanzar uno posterior.

Naturalismo: Es una doctrina cognitivista, esto quiere decir que habla sobre el conocimiento y sobre lo que nos es posible conocer. Ella afirma que los juicios morales son verdaderos o falsos y que estos juicios reflejan el estado de las cosas del mundo. Es precisamente el estudio de las cosas del mundo lo que nos permite saber si un juicio es verdadero o falso. La moralidad no es un mito o una ficción, sino que constituye un cuerpo de conocimiento o al menos de información que se puede conocer. Aunque para los naturalistas existen verdades morales, no existen hechos peculiarmente morales. Es decir, las nociones morales de bien y mal no existen independientes y aisladas en el mundo.  Existen diferentes opiniones entre los naturalistas sobre lo que es el bien, el mal, etc. Por ejemplo, hay naturalistas hedonistas que reducen la bondad al placer “lo bueno de la amistad consiste en que produce placer”, y hay naturalistas aristotélicos que prefieren reducirla a los hechos sobre la naturaleza humana “La bondad de la amistad está en que concuerda con las necesidades humanas” (Pigden, 1995).

Formalismo: Immanuel Kant fue un filósofo alemán que vivió durante el siglo XVIII, se caracterizó por llevar una vida metódica dedicada a la enseñanza y a la investigación académica. Al igual que sus predecesores inició sus reflexiones éticas buscando un principio para alcanzar el bien, pero llegó a concluir que el principio ético para el actuar no debe tomar en cuenta las consecuencias de los actos, sino la intención con la que se realiza la acción. Dado que su teoría se ocupa de la forma del acto (su intención o estructura interna) y no de la materia o de su consecuencia, su doctrina se conoce como Formalismo. Kant parte de que el mayor bien es la buena voluntad pues esta no tiene restricciones, es decir, es buena sin importar los factores externos. Toda acción moral debe tener a la buena voluntad como principio, es decir, el ser humano ha de decidir conscientemente que quiere cumplir con su deber. Así, el fundamento de la moralidad es la decisión de cumplir con el deber por el deber mismo. Entonces cuando una persona actúa con buena voluntad para cumplir la ley se comporta de manera moral, cuando simplemente cumple con la ley no se puede decir que su comportamiento sea moral.

El criterio para la acción que define Kant se conoce como el imperativo categórico, éste manda algo sin subordinar su obligatoriedad a ninguna otra cosa. “La idea es que el principio moral tiene que ser un principio para todos” (O´Neill, 1995). Por ejemplo, “Si quieres ganar dinero, trabaja”, es un imperativo que subordina el mandato de trabajar al interés de tener dinero. Un imperativo categórico no está subordinado a ningún interés, simplemente es universalmente obligatorio su cumplimiento porque así lo dicta la razón.

Kant ofrece dos formulaciones del imperativo categórico, la primera y la más conocida es Actúa de tal manera que la máxima de tu acción pueda convertirse en ley universal. Esto quiere decir que debemos comportarnos de forma que nuestra conducta pudiera establecerse como ley para todos, deberíamos de actuar de forma que nuestro comportamiento pudiera ser una guía para alguien que se encontrara en nuestra misma situación. La segunda formulación del imperativo categórico que ofrece Kant es Actúa de tal manera que trates al otro como fin y no como medio. En este caso el autor considera que es posible y necesario universalizar esta ley para garantizar el respeto entre individuos.

Utilitarismo: El principio utilitarista afirma que un acto es moral cuando incrementa el bienestar total de las personas. La aplicación del criterio utilitarista a las leyes jurídicas ha llevado a algunos a pensar que el utilitarismo también debe aplicarse a las leyes morales. Jeremy Bentham y John Stuart Mill, filósofos ingleses del s. XVIII y XIX y principales exponentes de esta doctrina, defendieron el “utilitarismo de actos”, es decir que cada quien debe juzgar si la acción que va a realizar procura el bienestar o no lo hace. Nowell-Smith genera una propuesta más moderada limitando la aplicación del principio utilitarista a las leyes de conducta y no a las acciones específicas. De modo que el individuo debe preguntarse si una norma procura el bienestar general y en caso de hacerlo, entonces está obligado a adoptarla. Esta forma de utilitarismo se conoce como “utilitarismo regulador”.

Mauro Adán

Mauro Adán

Licenciado en Comunicación e Imagen Pública, con diplomado en Proyectos de Investigación Profesional, docente de la Preparatoria Municipal Omar Osvaldo Romo Covarrubias.