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AUTONOMÍA – HETERONOMÍA

“El testimonio de mi conciencia es para mí de mayor precio que todos los discursos de los hombres.”

Cicerón.


Las éticas heterónomas sostienen que el principio moral está fuera del individuo, quien carece de la autonomía para decidir a qué leyes morales ha de obedecer, ya que están fijadas de antemano. La ley moral radica en una instancia superior, ya sea Dios, la naturaleza o la sociedad.
Las éticas autónomas indican que el origen moral es inherente al ser humano, que permanece en su interior y que no hay ninguna fuerza externa que guíe la voluntad, la cual se determina a sí misma. Por ejemplo, la idea de que todos los seres humanos somos buenos por naturaleza y que no necesitamos de nadie.


Las éticas autónomas son las que postulan que la voluntad moral es la única que debe dictar las leyes a las cuales se somete. Además, enfatizan el carácter innovador y creativo que el sujeto debe desplegar para resolver sus conflictos morales. Veamos sus principales representantes.


Federico Nietzsche: En su obra “Así habló Zaratustra”, sostiene que es al hombre a quien le compete inventar los valores y leyes que deben regir su conducta moral. Para este filósofo, la vida buena es la dedicada a liberar la voluntad de todo aquello que la esclavice y la encarcele.


Emanuel Kant: Encuentra en la autonomía de la voluntad el principio supremo de la moral, expresado en su imperativo categórico: «Obra según una máxima tal, que puedas querer al mismo tiempo que se torne ley universal». Kant señala que solo la voluntad o razón práctica es legisladora, y el hombre sujeto a sus deseos, impulsos e inclinaciones, debe obedecer. Su idea de libertad es una condición indispensable de la moralidad, cuya consecuencia necesaria es la autonomía.


Paul Sartre: Sostiene que cada individuo es libre de actuar conforme a sus elecciones, y que esa libertad implica la total responsabilidad no solo de su existencia, sino de la de los demás, ya que al elegir, elige a toda la humanidad; así mismo señala que en cada situación particular tenemos que inventar nuestra propia ley, pues hay que convertir el sentimiento de angustia y desamparo, que conlleva la libertad en una fuerza vital para inventar al hombre y medir las posibilidades de realizar nuestra voluntad. También establece un paralelismo entre arte y moral, al señalar que el papel de ambos es crear e inventar.

Cultura e Identidad

Cultura e Identidad. Conjunto de características peculiares de la cultura de un pueblo o grupo social que le diferencia de los demás conjuntos humanos. Conjunto de rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o grupo social en un período determinado. El término “cultura” abarca además modos de vida, ceremonias, arte, invenciones, tecnología, sistema de valores, derechos fundamentales del ser humano, tradiciones y creencias. A través de la cultura se expresa el hombre, toma conciencia de sí mismo, cuestiona sus realizaciones, busca nuevos significados y crea obras que le trascienden.

¿Qué es cultura?

Cultura se refiere al conjunto de bienes materiales y espirituales de un grupo social transmitido de generación en generación a fin de orientar las prácticas individuales y colectivas. Incluye lengua, procesos, modos de vida, costumbres, tradiciones, hábitos, valores, patrones, herramientas y conocimiento.

Algunos ejemplos de tipos de cultura:

  • cultura política: “Nuestro país adolece de una cultura política mesiánica”.
  • cultura organizacional: “Nuestra cultura organizacional se basa en ayudar a las personas”.
  • cultura física: “La escuela debe brindar cultura física a los niños”.

¿Qué es identidad?

la identidad es el conjunto de los rasgos propios de un individuo o de una comunidad. Estos rasgos caracterizan al sujeto o a la colectividad frente a los demás. Es asociada con algo propio, una realidad interior que puede quedar oculta tras actitudes o comportamientos que, en realidad, no tienen relación con la persona.

VALORES Y ANTIVALORES.

Los valores son cualidades o atributos considerados como positivos, necesarios y deseables que los seres humanos asignan a objetos y otros seres humanos. Se caracterizan por estar asociados a la idea de lo “bueno” o por tener utilidad para la vida individual y social.

En términos generales, los valores son cualidades atribuidas a los objetos que los seres humanos ven como positivas, necesarias y/o deseables. Así, una gran mayoría de valores se basa en motivaciones subjetivas, sobre el resultado positivo o práctico que implica poseer ciertas cualidades, asociadas a la idea de lo “bueno” o de lo “útil”.

¿Qué son los antivalores?

Los antivalores, básicamente, son los opuestos a los valores. Si un valor es una cualidad positiva, deseable y necesaria atribuida a un objeto o persona, un antivalor se define como una cualidad negativa, indeseable y e innecesaria que se atribuye a un objeto o persona.

Además, los antivalores representan una antítesis (oposición) de lo que socialmente logran los valores. Antivalores como la esclavitud destruyen la armonía de la vida social, si se ve como un valor (y derecho) humano la libertad.

IMPORTANCIA DE LOS DERECHOS HUMANOS

¿Qué son los Derechos Humanos?

Los Derechos Humanos son el conjunto de prerrogativas inherentes a la naturaleza de la persona, cuya realización efectiva resulta indispensable para el desarrollo integral del individuo que vive en una sociedad jurídicamente organizada. Estos derechos, establecidos en la Constitución y en las leyes, deben ser reconocidos y garantizados por el Estado.

Todos estamos obligados a respetar los Derechos Humanos de las demás personas. Sin embargo, según el mandato constitucional, quienes tienen mayor responsabilidad en este sentido son las autoridades gubernamentales, es decir, los hombres y mujeres que ejercen la función de servidores públicos.

La tarea de proteger los Derechos Humanos representa para el Estado la exigencia de proveer y mantener las condiciones necesarias para que, dentro de una situación de justicia, paz y libertad, las personas puedan gozar realmente de todos sus derechos. El bienestar común supone que el poder público debe hacer todo lo necesario para que, de manera paulatina; sean superadas la desigualdad, la pobreza y la discriminación.

La defensa o la protección de los Derechos Humanos tiene la función de:

• Contribuir al desarrollo integral de la persona.

• Delimitar, para todas las personas, una esfera de autonomía dentro

de la cual puedan actuar libremente, protegidas contra los abusos de

autoridades, servidores públicos y de particulares.

• Establecer límites a las actuaciones de todos los servidores públicos, sin

importar su nivel jerárquico o institución gubernamental, sea Federal,

Estatal o Municipal, siempre con el fin de prevenir los abusos de poder,

negligencia o simple desconocimiento de la función.

• Crear canales y mecanismos de participación que faciliten a todas las

personas tomar parte activa en el manejo de los asuntos públicos y en la

adopción de las decisiones comunitarias.

HECTOR VALENZUELA

HECTOR VALENZUELA

Ing. en sistemas con maestria en Ing. Administrativa