METODOLOGÍA DE LA INVESTIGACIÓN

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CONOCIMIENTO Y SUS DERIVADOS

A lo largo de la vida, la humanidad ha intentado dar cuenta del mundo que le rodea, de múltiples maneras; así que no existe sólo una forma de comprenderlo, sino varias. La mayor parte de ellas son supuestos y creencias resultado de la experiencia personal y colectiva; también suelen ser ideas asumidas por voluntad propia (consenso), o simplemente son impuestas por razones de autoridad o de fe. Tales conocimientos cumplen una función que, en cierto grado, permiten darle sentido a nuestras vidas.

Tipos de conocimiento que usamos comúnmente son:

Conocimiento empírico. El empirismo es una teoría filosófica que enfatiza el papel de la experiencia y de la percepción por medio de los sentidos, en la formación del conocimiento. Según esta teoría, el conocimiento surge de la experiencia directa que tiene el sujeto con un objeto, es decir, se basa en las sensaciones y percepciones que se obtienen por medio de los sentidos. Sin embargo, éstas sólo constituyen la base primaria del conocer, una base sobre la cual se construyen las ideas. Las cosas materiales percibidas se traducen en ideas, en el conocimiento. Las ideas más complejas son resultado de la actividad del entendimiento. Ésta es la posición del filósofo inglés John Locke (1632-1704). Gran parte del conocimiento que adquirimos durante nuestra vida es empírico.

Conocimiento religioso. De acuerdo con Kerlinger, este conocimiento se basa en una creencia establecida. Ha sido utilizado por el hombre desde tiempos inmemoriales, y constituye un gran cuerpo de hechos e información, basados en un criterio de autoridad, es decir, que no se someten a una prueba científica, y que son la base de conductas, actitudes y decisiones que han influido en la humanidad. Se pueden distinguir dos niveles de conocimiento religioso. Por un lado el de la mayoría de los seres humanos que se aferran a creencias religiosas de todo tipo, lo que ellos consideran como verdadero sobre el dios en el que creen, y a las relaciones del hombre con la divinidad.

Así, lo que la gente común sabe sobre el universo, sobre el hombre, sobre la sociedad, sobre la política o sobre la economía, se explica, simplemente, por la adhesión a una creencia, anclada en fuertes raíces afectivas, y se justifica porque “desde siempre” han conocido tales o cuales ideas como verdades. Por otra parte, existe otro conocimiento religioso sistemático acerca de Dios que se contrapone al conocimiento espontáneo que se justifica, como afirmamos antes, en la mera adhesión a una fe.

El conocimiento religioso sistemático se integra en una disciplina que se conoce con el nombre de Teología, fuertemente apoyada en los métodos y en el razonamiento filosófico. El conocimiento religioso ha ejercido una influencia decisiva en la cultura y educación de los pueblos. En cuanto a su impacto en la modelación del pensamiento occidental, la teología cristiana, por ejemplo, fue el factor determinante del espectacular desarrollo de la Filosofía en Europa, durante la Edad Media.

Conocimiento filosófico. También basado en la lógica científica y la articulación de enunciados, este conocimiento se distingue del plenamente científico, en tanto que no acude a la experiencia regulada como fuente de saber. Por el contrario, acude a experiencias accesibles, pero sólo como vehículos para demostrar los juicios que la razón es capaz de hacer de ellas. Por lo tanto, en sentido estricto, no es falsable, pero sí discutible.

Conocimiento Intuitivo. El primer tipo de conocimiento directo que adquirimos en la vida es por vía sensitiva, desde un inicio nos percatamos de lo que nos rodea gracias a nuestros sentidos. Cuando se registra la representación mental del objeto que se observa, pasamos al conocimiento intuitivo; no necesitamos volver a verlo, basta recordarlo. Lo que percibimos por intuición no está sometido a ningún género de duda. El empirista John Locke consideraba que este tipo de conocimiento era el más claro y seguro que podía alcanzar el hombre.

Conocimiento científico. Una característica exclusiva del conocimiento científico es la autocorrección, es decir, la incorporación, como elementos intrínsecos de su proceso, de una serie de controles y verificaciones de la propia actividad, así como de conclusiones que le liberan de la subjetividad del científico. Esta característica se conoce con el nombre de objetividad. La fiabilidad del conocimiento científico es muy superior a la de cualquier otra forma del saber, porque en última instancia, apela a la evidencia: sus enunciados son objetivos, verificables, falibles y sistemáticos.

Iris Cristal Torrecillas Arredondo

Iris Cristal Torrecillas Arredondo

Licenciada en Educación con Posgrado en Desarrollo e Integración Infantil. Y docente en Preparatoria Municipal ¨Omar Osvaldo Romo Covarrubias¨