USO ADECUADO DE LA VOZ

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LA PALABRA COMO UTENSILIO

(Gonzalo Martín Vivaldi)

No es un buen pintor, no puede serlo –afirman los técnicos en la materia–, quien no sepa manejar los colores, quien se atreve a ignorar la calidad de los pigmentos que utiliza: verde esmeralda, carmín alizarina, azul ultramar, negro de humo.

No es un buen arquitecto, no puede serlo –calcula uno–, quien desconozca la calidad de los diversos materiales de construcción, que ignore cuándo y cómo y dónde se ha de utilizar la piedra, el ladrillo o la madera.

Así el escritor con su “materia prima”: la palabra. La precisión en el empleo de vocabulario es –debe ser– una de las exigencias fundamentales en el difícil y nunca bien aprendido arte de escribir.

Pero con ser la palabra utensilio indispensable, no se crea por ello, ingenuamente, que se escribe sólo con vocablos, ni que a mayor dominio, a más riqueza de vocabulario, mejor será el escritor. Si así fuera, bastaría con aprenderse de memoria un diccionario manual para convertirse en artista de la pluma. Pero si hacemos la prueba de contar las voces que integran el Diccionario de la Academia y las que conocemos y utilizamos habitualmente, nos asombraría nuestra indigencia, nuestro mísero léxico.

De ahí la servidumbre y la grandeza del escritor: de serlo a pesar de la escasez de sus medios de expresión. Porque aun en el caso imposible de un hombre que manejara todos o casi todos los vocablos de su idioma, tal hombre-monstruo se encontraría en ocasiones –eterno problema del matiz– en la embarazosa situación de dar con la palabra exacta que tal o cual frase necesita o exige.

Tampoco el pintor utiliza en su paleta los miles y miles de tonos que la Naturaleza ofrece: los inagotables matices del verde, del rojo o del amarillo. El buen pintor sabe que basta con unos pocos colores bien manejados, con una sabia combinación de los primarios, secundarios, intermedios y complementarios. A base de ellos –doce en total– se puede obtener una infinita gama colorista. No es por ello mejor pintor el de la paleta mejor curtida, sino quien más hábilmente combina, mezcla y contrasta a base de unos cuantos tonos fundamentales.

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La palabra no es la frase

La palabra –escribe García de Diego, en sus “Lecciones de lingüística”-, no es nada más que en la frase, y en la frase la palabra no tiene un cúmulo de acepciones, sino una sola, y ésta sola acepción no es puro valor de la palabra, sino acepción recibida del contexto o polarizada por él.

Tampoco el verde de las hojas del olivo o del álamo es siempre el mismo, sino que depende de su contexto, esto es, del aire, de la luz, de la hora –del minuto acaso-, en que esa hoja brilla al sol o no brilla a la sombra color huidizo, siempre cambiante, martirio del pintor impresionista que quiera plasmar ese fugaz momento luminoso del paisaje.

La palabra –sigue García de Diego– elemento de frase, tiene en ella una significación momentánea, determinada por la situación o contexto. La palabra, estrictamente hablando, no tiene significación, sino aptitud de significación. Tal palabra puede recibir las veinte significaciones que el diccionario le asigna, pero también tras que no le asigna.

Es el problema, por ejemplo, que a todo escritor consciente le plantean los sinónimos. Alguien ha dicho: De modo absoluto –escribía Albalat– puede afirmarse que no hay sinónimos. Pereza, ociosidad, indolencia y holgazanería tienen un sentido diferente.

Sentido aproximativo de las palabras

Y es que el sentido de la palabra – según Marouzeau- no puede ser más aproximativo, como nuestro propio pensamiento. La lengua es además, una construcción imperfecta, muy insuficiente para nuestras necesidades: el material de las palabras resulta importante para expresar todos los aspectos del pensamiento, del sentimiento de la imaginación. Sin cesar, nuestro vocabulario nos traiciona por defecto. Y también por exceso.

Un poeta granadino, ha dicho:

Indiferentes, palabras perdidas. Nadie el acento de su realidad descubre, íntimo. Mudo es secreto de su esencia, como un río calladas, van hacia el centro de un mar que creará las nubes de su sentir verdadero.

La palabra –precisa Marouzeau– no significa más que lo que en cada caso representa para el que la pronuncia y el que la escucha. ¿Qué significa lago? Para un geógrafo, un elemento de la topografía; para un turista, será la evocación de un alto a la orilla del agua; para un pescador, el recuerdo de un buen día de pesca; para u poeta, acaso no sea más que una reminiscencia de Lamartine.

Y es que la palabra –como dijera Ortega– implica siempre una transposición, una metáfora.

De ahí que el diccionario, con toda su riqueza de léxico no sea, a fin de cuentas, más que un comentario donde yacen las palabras muertas. Y el escritor, un taumaturgo dotado, dotado el mágico poder de revivir a esos vocablos inertes, de decirles, como a Lázaro, “levántate y anda”. Y de transformar, transfigurar así, a la momia, en ser vivo que alienta; de convertir a la palabra-cadáver, en el ser lleno de vida, de significación y de sentido.

Belleza y magia de las palabras

Dicen los lingüistas que hablar es hacer frases, aunque sea de una palabra. La oración –se afirma– fue antes de la palabra, “en el sentido de que las primeras palabras eran oraciones”. Así, cuando el hombre primitivo dice “ciervo” o “búfalo”, no lo hace para designar a estos animales, sino para emitir un juicio, como “el ciervo viene” o “el búfalo ataca”.

Análogamente, el balbuceo del niño que empieza a hablar. Cuando el pequeño mal pronuncia “guagua” o “tate”, en realidad está diciéndonos que “viene el perro” o que “quiere chocolate”.

Admitida, pues, la tesis  que no se escribe sólo con palabras, sino con frases, forzoso será reconocer que la belleza de un texto escrito no reside en los vocablos aislados, sino en su artística trabazón; depende del modo y sabiduría en utilizarlos; de su empleo más o menos correcto: de su mejor o peor engarce de un trozo literario. La belleza o la profundidad resultan de lo que, sirviéndonos de las palabras como mero vehículo hagamos sentir o pensar al lector. La descripción de un paisaje –valga el ejemplo– no es más bella porque utilicemos vocablos más o menos sonoros o “distinguidos”, sino porque, al escribir, llevemos al ánimo del lector esa belleza que intentamos plasmar, haciéndole partícipe de la misma. De análogo modo, la calidad estética de un cuadro no depende de los colores empleados

EL DISCURSO.

Un discurso es una forma de comunicación en la que un emisor construye un mensaje y lo transmite a un receptor utilizando un código (que usualmente es el lenguaje) a través de un canal, que puede ser oral o escrito. Un concepto de discurso más específico hace referencia a la acción que ejecuta una persona cuando habla ante un público y emite un mensaje previamente preparado. Este tipo de discurso busca orientar respecto a un tema y es desarrollado de manera tal que capte el interés del público. En los actos políticos, económicos o académicos se suelen efectuar discursos y muchos se apoyan en recursos informáticos como presentaciones de diapositivas, vídeos o imágenes. La palabra discurso también suele relacionarse con la palabra relato, en referencia al contenido cultural e ideológico que profesa una persona o grupo. Por ejemplo: cuando se habla de un discurso liberal, marxista o moderno.

Según sus características, el discurso puede ser:

Discurso directo. Oración que expresa y reproduce de manera textual las palabras de un individuo. Suele expresarse entre comillas, antecedido por guiones o dos puntos. Por ejemplo: “Quiero jugar a orilla del río” o Mateo: Quiero jugar a orilla del río.

Discurso indirecto. Oración que reproduce de manera indirecta las palabras de un individuo adaptando los tiempos verbales, pronombres personales y referencias temporales. Suele introducirse con el verbo decir, expresar, asegurar, entre otros, seguido de la conjunción que. Por ejemplo: Él dice que quiere jugar a orilla del río (tiempo presente si se reproduce en simultáneo con el discurso de Mateo) o Él dijo que quería jugar a orilla del río (tiempo pasado si se reproduce con posterioridad al discurso original).

Como elaborar un discurso que impacte a mi publico

Características del discurso

  • Preciso. Debe exponer un tema y sus argumentos de manera que pueda ser comprendido por la audiencia.
  • Verificable. Debe basarse en hechos comprobables que justifiquen y den validez al discurso, salvo en algunos casos como en el discurso religioso o artístico.
  • Especializado. Debe hacer foco en un área y estar dirigido a la audiencia idónea que pueda interpretarlo y sea de utilidad.
  • Original. Debe valerse de sus propios recursos y contar con puntos de vistas creativos, únicos y novedosos
  • Estructurado. Debe organizar la información de manera clara y ordenada para ser interpretado por los oyentes o lectores.
  • Atractivo. Debe llamar la atención de la audiencia, mantenerla activa y, en muchos casos, motivar a la acción.
  • Multi contenido. Puede contar con varios tipos de información y complementarse con recursos audiovisuales.
  • Multi plataforma. Puede transmitirse a la audiencia de forma oral o escrita.

Partes del discurso

Las partes del discurso clásico fueron establecidas en la Rhetorica ad Herennium, tratado que reúne los principales lineamientos de la oratoria y el discurso escrita en el 90 a. C. (aproximadamente) por autor desconocido.

  • Exordio. El orador busca captar la atención de la audiencia.
  • Narrativo. El orador presenta el tema a tratar en el discurso.
  • Divisivo. El orador desarrolla su punto de vista y defiende su teoría o argumento sobre la cuestión tratada.
  • Confirmativo. El orador expone sus argumentos y las pruebas sobre las que se fundamentan.
  • Refutación. El orador presenta las pruebas que rechazan los demás argumentos contrarios al suyo.
  • Conclusivo. El orador plantea las conclusiones de lo expuesto y los pasos a seguir.

Además, existe una clasificación ampliamente utilizada que divide al discurso en:

  • Introducción. Se presenta el tema a tratar.
  • Desarrollo. Se postulan los argumentos existentes sobre la cuestión.

Desenlace. Se sintetizan las ideas más relevantes y se destaca el aporte del análisis de la argumentación expuesto.

Las disciplinas que estudian el discurso

  • Al ser un concepto muy amplio varias disciplinas o ciencias estudian y analizan el discurso. En primer lugar, la lingüística estudia el discurso como forma de lenguaje escrito u oral, es decir, el texto o conversación. En cuanto a la comunicación se encargan la antropología y la etnografía.
  • Para la filosofía, el discurso responde a un sistema social de ideas o pensamientos y dentro de la psicología, en el área del psicoanálisis, el discurso se basa en una cuestión lógica.

Los tipos de discurso se pueden diferenciar según ciertos criterios:

Según la estructura:

  • Discurso narrativo. Refiere a hechos que se expresan en un contexto de tiempo y espacio y que pueden ser reales o imaginarios.
  • Discurso descriptivo. Intenta mostrar las características de lo expresado sin emitir una valoración personal.
  • Discurso expositivo. Informa acerca de algo de manera objetiva, clara y ordenada.
  • Discurso argumentativo. Intenta convencer o persuadir acerca de algo.

Según el área:

  • Discurso político. Comunica las bases y propuestas políticas de un espacio y busca convencer a la audiencia.
  • Discurso religioso. Comunica las bases de un credo a través de los dogmas de fe que rigen una religión para generar fidelidad y captar seguidores.
  • Discurso publicitario. Comunica las particularidades de un bien o servicio y tiene como objetivo convencer a la audiencia para que lo adquiera en el mercado.
  • Discurso empresarial. Comunica las decisiones, planes o proyectos de una organización o empresa y busca motivar a los empleados, clientes y proveedores.
  • Discurso académico. Comunica novedades o propuestas dentro del ámbito de una escuela o universidad, su función es comunicar y generar comunidad entre los miembros de la organización.
  • Discurso artístico. Comunica emociones y sentimientos de carácter subjetivo, su función es trasmitir y entretener.
  • CLASIFICACIÓN DEL DISCURSOS
  • El discurso es una serie de palabras que se expresan de forma oral y ordenada. En este se expresa aquello sobre lo que el emisor piensa y puede tener como objetivo entretener, convencer o informar. Algunos de los tipos de discursos que existen son los siguientes:
  • Discurso narrativo: este discurso expone una serie de hechos a través de una trama y argumento. El discurso narrativo si bien predomina en textos literarios, también se los puede encontrar por ejemplo, en los noticieros. Su estructura contiene un inicio, nudo y desenlace. A lo largo de este se presenta una intriga que es la que mantiene al receptor atento ya que no se la resuelve hasta el final.
  • Discurso expositivo: los discursos de este tipo buscan explicar de manera concisa, clara y objetiva una temática en particular. La estructura de estos discursos está compuesta por una introducción, en la que se aclara el tema que será tratado, la explicación y, por último, un resumen o epílogo donde se repasen las principales nociones tratadas.
  • Discurso argumentativo: este discurso tiene la función de convencer al receptor sobre una determinada cuestión por medio de su entendimiento lógico. Para esto, los argumentos a los que acuda el emisor deben ser sustentados de manera racional, debe sonar convincente, no se debe avasallar al receptor, sino que este sienta que se transmite una verdad universal. La estructura de este tipo de discursos se compone de una tesis o idea a demostrar, que se plantea al principio, luego se exponen los argumentos y finalmente la conclusión, en la que se reafirma la idea inicial pero con las justificaciones racionales ya expuestas.
  • Discurso informativo: este tipo de discursos, también conocidos bajo el nombre de referencial, transmite datos con precisión y de manera concreta provenientes de la realidad. El emisor expone su discurso de manera objetiva y directa, tratando de dejar a un lado sus opiniones personales. El discurso informativo se caracteriza por el uso de la tercera persona, tiempo verbal indicativo, oraciones impersonales y en el que muchas veces se presentan conceptos técnicos.
  • Discurso publicitario: este discurso tiene como función vender algún servicio o producto. Para alcanzar dichos objetivos, debe resultar atractivo a sus receptores, llamar su atención, ser breve, dejar de lado toda aquella información sobre el producto que puedan perjudicar las ventas. También debe ser variado y carente de monotonía.

LA VOZ Y SUS CUALIDADES

No existe un órgano específico productor de la voz. La emisión de la voz se produce por las vibraciones del aire en la laringe. Ésta se modula mediante la totalidad del aparato fonador, produciéndose la voz humana por la acción del soplo respiratorio al pasar por la glotis laríngea, ubicada entre la tráquea y la faringe.

Las cuerdas vocales por si solas no emiten ningún sonido, por lo que necesitan de sus cavidades de resonancia, de igual manera que los instrumentos de cuerda requieren de su correspondiente caja. El aparato de fonación funciona en su totalidad al emitir los sonidos.

Aparato de fonación, El aire contenido en los pulmones sale de éstos estimulado por el diafragma, músculo transversal que regula la respiración. El aire pulmonar se conduce por los bronquios hacia la tráquea, en cuyo extremo superior está la laringe.

La laringe presenta un estrechamiento por cuatro pliegues, dos a cada lado, son las cuerdas vocales. Entre las cuerdas derechas e izquierdas hay una abertura que se cierra o se abre para dejar pasar el aire pulmonar, es la glotis; las vibraciones de las cuerdas vocales haciendo abrir y cerrar la glotis, producen un sonido neutro que es la voz, es un sonido muy aproximado al de la vocal “A”.

Las distintas posiciones de la lengua, la boca, los labios etc., constituyen las articulaciones de la voz.

Cualquier palabra o frase que emitimos, es producto de una serie de movimientos en los que intervienen varios órganos, que actúan regidos por el cerebro y que constituyen el aparato fonador. Estos órganos son: órganos de respiración, órganos de fonación y órganos de articulación.

Órganos de respiración, también llamados cavidades infraglóticas, son: los pulmones, los bronquios y la tráquea. Los pulmones tienen dos movimientos: la inspiración (absorción del aire) y la espiración (expulsión. La fonación se realiza en este segundo movimiento, más largo que el primero. En la espiración, el aire contenido en los pulmones sale de estos y, a través de los bronquios y la tráquea, llega a la laringe. La respiración correcta se denomina diafragmática, porque al depositar el aire en el abdomen se logra que el músculo diafragma sea el soporte y la  catapulta del aire que hará vibrar las cuerdas vocales. Con esta respiración no solo se están llenando los pulmones de aire sino también la cavidad abdominal.

Órganos de fonación, cavidad laríngea. En esta cavidad se encuentran las cuerdas vocales, elemento clave del aparato fonador. Las cuerdas vocales son dos pequeños músculos elásticos. Si se abren y se recogen a los lados, el aire pasa libremente, sin hacer presión: respiramos. Si por el contrario, se juntan, el aire choca contra ellas, produciendo el sonido que denominamos voz.

Una buena respiración nos permite expresarnos bien, atenuar la tensión nerviosa y manejar la voz.

Esto se logra aumentando el caudal de aire mediante ejercitaciones diarias. Cuando se habla en público es necesario poder inspirar aire muy rápidamente sin hacer ruido y ser capaz de espirarlo durante 20 segundos o más.

Órganos de articulación, cavidades supraglóticas. Una vez que el aire ha llegado a la laringe podemos hablar de sonidos; sin embargo, donde se origina esa diversidad de sonidos es fundamentalmente en los órganos de articulación. El sonido es distinto según las posiciones de los órganos al hablar. Son órganos de articulación: la cavidad nasal, que actúan como verdaderas cajas de resonancia. La cavidad bucal está constituida por los labios, los dientes, los alvéolos, el paladar, la úvula o campanilla y la lengua. El paladar está dividido en dos partes: paladar duro (zona prepalatal, medio-palatal y postpalatal) y paladar blando (zona prevelar y zona postvelar). La lengua está dividida en ápice y dorso, dividido este último a su vez en predorso, medio dorso y postdorso. Son órganos móviles: la lengua, los labios y el velo del paladar. Son inmóviles: los dientes, los alvéolos y el paladar duro.

RELAJACIÓN

Todas las emociones, como el nerviosismo y la inseguridad, se transmiten a través de la voz. Por lo tanto es muy importante realizar ejercicios de Relajación antes de exponer frente a un auditorio.

CUALIDADES DE LA VOZ

  • Tono: Hace referencia a los mecanismos de la voz que ponen en evidencia las emociones del orador. Cada emoción hace variar el tono. Las formas expresivas
  • desde la alegría al llanto, quedan registradas a través del tono. Por Ej.: natural, seco, autoritario, dulce, amable, enojado, emocionado, contento, agresivo, natural, irónico, dubitativo, de interrogación, indecisión, exclamación, incertidumbre, suspenso. Los diferentes tonos dan más sentido y expresividad a la palabra.
  • Ritmo: los cambios de tonos son los que producen el ritmo. Cuando el tono es fijo y siempre igual el discurso se vuelve monótono.
  • Altura: es la calidad del sonido, está en relación directa con el número o frecuencia de vibraciones por segundo. Varía entre lo grave y lo agudo.
  • Mayor cantidad de vibraciones ———> voz aguda
  • Menor cantidad de vibraciones ———> voz grave
  • Timbre: es la identidad sonora del individuo, su personalidad. Nos permite reconocer y diferenciar, la voz de una persona.
  • Velocidad: es la rapidez con la que nos expresamos. Debe ajustarse al tipo de pensamiento o sentimiento que el orador quiere transmitir.
  • Volumen: es la fuerza sonora que empleamos para llegar al público. La voz excesivamente fuerte es irritativa y se relaciona con la agresión y el autoritarismo. Por el contrario una voz demasiado débil dificulta el entendimiento y proyecta una imagen de inseguridad y vacilación. Es importante evitar que el volumen caiga al final de la frase.
  • Duración: es el tiempo que persiste la emisión de la voz.
  • Pronunciación: articular bien es pronunciar distintamente todas las consonantes y vocales. Para pronunciar correctamente se deben ejercitar los músculos del rostro, la lengua y los labios. Un cierto número de consonantes como la d, z, ch, g y k dependen del movimiento activo de la lengua. Otros sonidos como la p, b, m, f, exigen una enérgica acción labial.
  • Las principales emociones que manifestamos mediante las características de la voz son:
  • Tristeza: un volumen bajo y un tono solemne
  • Alegría: un volumen alto, un tono duro y mayor ritmo
  • Desinterés: un volumen y un ritmo bajo
  • Nerviosismo: tono medio-alto y velocidad rápida
  • Sorpresa: velocidad rápida, tono alto y acentuación pronunciada

Confianza: volumen alto, ritmo medio y voz decidida.

MANEJO ADECUADO DE LA VOZ

Desde un punto de vista biológico la voz puede definirse como el “sonido” que sale por nuestros pulmones al vibrar las cuerdas vocales a través de la laringe. El funcionamiento de la voz es el resultado del equilibrio de un conjunto de órganos de nuestro cuerpo, si éste se rompe la voz sufre y enferma.

Desde un punto de vista conceptual  la voz es un  instrumento de comunicación, y por tanto tendrá una dimensión psicológica y social que permitirá expresar las emociones y las propias necesidades personales ante el resto de los individuos.

Cuidar la voz implica” cuidarnos “, las pautas para mantener una buena salud vocal están  relacionadas con los” hábitos” de  nuestra salud en general.

¿Qué factores tienen influencia en  la voz?

  • El consumo de tabaco
  • El alcohol
  • Las alergias
  • La falta de sueño
  • Gritar y carraspear
  • Postura corporal incorrecta
  • La alimentación
  • El estrés

¿Cuáles son los errores más comunes?

  • La inadecuada ingesta de agua
  • El excesivo consumo de café
  • Hablar sin pausas
  • Uso inadecuado del aire acondicionado
  • Beber bebidas muy frías o muy calientes
  • Hablar sin pausas ni descansos

Consejos para utilizar de forma correcta la voz

  • Mantener el cuello relajado al empezar el discurso
  • No utilizar frases muy largas
  • Mantener el cuerpo relajado, con una buena postura corporal
  • Variar el tono mientras hablamos
  • Limitar el uso de la voz, dejar un tiempo de reposo durante el día
  • Reconocer  los primeros signos de fatiga vocal: dolor de garganta, sequedad, disfonía
  • Consultar con el profesional sanitario si estos signos o cambios de la voz no ceden al descanso.
  • Evitar ambientes secos o poco húmedos, como el aire acondicionado: frio -calor.
  • Realizar ejercicios de calentamiento vocal antes de comenzar una clase o un discurso.
  • Aprender y realizar una técnica vocal adecuada, evitar siempre los tonos muy graves o muy agudos.
  • Es importante lograr un modo y tipo respiratorio adecuado, es decir nasal, en el que se toma el aire por la nariz y no por la boca además de diafragmático a través de la expansión completa del abdomen.
  • La producción de la voz depende de la relación equilibrada entre las fuerzas ejercidas por los músculos laríngeos y la presión de aire que sale desde los pulmones.
  • El abuso vocal como gritar, hablar excesivamente y el mal uso vocal como usar la voz en un tono muy elevado con niveles alto de ruido ambiental, ocasionan alteraciones a nivel de los pliegues vocales tales como nódulos y pólipos vocales, laringitis crónica, entre otros.
  • Los ejercicios de relajación ayudan a disminuir la tensión muscular y a restaurar el tono normal.
  • La tensión emocional relacionada con problemas profesionales, personales o familiares, pueden causar inicialmente una hipertensión en el cuerpo que luego se centra en la laringe, viéndose afectada la aproximación de los pliegues vocales.
  • Recuerde que adquirir una buena relajación y respiración es de gran importancia para una adecuada emisión de la voz.

Diferentes tipos de dialogo (emociones) que manifestamos mediante las características de la voz son:

  • Tristeza: un volumen bajo y un tono solemne
  • Alegría: un volumen alto, un tono duro y mayor ritmo
  • Desinterés: un volumen y un ritmo bajo
  • Nerviosismo: tono medio-alto y velocidad rápida
  • Sorpresa o exaltación : velocidad rápida, tono alto y acentuación pronunciada Confianza: volumen alto, ritmo medio y voz decidida.

Gilberto Quijada Quezada

Gilberto Quijada Quezada

Ing. Industrial , Docente