EL DISCURSO ORAL Y SU ESTRUCTURA

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Un discurso es un acto de habla, y por tanto consta de los elementos de todo acto de habla: en primer lugar, un acto locutivo o locucionario, es decir, el acto de decir un dicho (texto) con sentido y referencia; en segundo lugar, un acto ilocutivo o ilocucionario, o el conjunto de actos convencionalmente asociados al acto ilocutivo; finalmente, un acto perlocutivo o perlocucionario, o sea, los efectos en pensamientos, creencias, sentimientos o acciones del interlocutor (oyente).

Es la exposición oral de alguna extensión hecha generalmente con el fin de persuadir, y que ella como dijimos se encuentra conformada por tres aspectos que son: Tema o introducción del discurso, desarrollo y conclusión.

En primer lugar, tenemos el tema del discurso, el cual debe ser tejido en el telar de las experiencias, debe estar copado de detalles, ilustraciones, personificaciones, dramatismo y ejemplos en algunos casos; y todos estos expresados con términos familiares y concisos los cuales den la comprensión y el entendimiento adecuado; en donde lo que se quiere decir sea entendidos por todos. El discurso es un evento comunicativo social, realizado mediante el empleo de elementos lingüísticos. Es el mecanismo más efectivo para entablar comunicación con un determinado público; por ende, debe haber un vínculo previo entre el orador, y el oyente o auditorio.

CARACTERÍSTICAS DEL DISCURSO

  • Entretener. Busca en el auditorio una respuesta de agrado, diversión y complacencia, con el propósito predominante de hacer olvidar la vida cotidiana con sus pequeños sucesos y sus apremios basados en el humor. Ofrece grandes ventajas, tanto al emisor como a los receptores, debido a la narración y a la expresión cultural que se utilice.
  • Informar. Persigue la clara compresión de un asunto, tema o idea que resuelve una incertidumbre. Su principal objetivo es de ayudar a los miembros del auditorio para que estos pretendan ampliar su campo de conocimiento. Su característica principal de este discurso es llevar a cabo la objetividad.
  • Convencer. Es influir sobre los oyentes acerca de verdades claras e indiscutibles que de poder ser probadas y comprobadas.
  • Argumentar. Lo que constituye una operación lógica que emplea elementos cognoscitivos y racionales; creando una actitud libre y reflexiva, con la ausencia de elemento positivo.
  • Persuasión. Aspira una respuesta de adhesión o acción; en donde se define como un medio de influenciar la conducta a través de llamamientos dirigidos primariamente a emociones, constituye en la comunicación verbal un elemento clave ya que es la característica que se vale de las tres anteriormente mencionadas. Donde se manipula al individuo según sea su conveniencia.

PROPÓSITOS DEL DISCURSO.

Se considera a la respuesta precisa que el orador o el emisor desea obtener del auditorio, que desea que se le cumplan sus necesidades, por lo que el orador trata de obtener la comprensión de sus receptores para que haga, comprenda y disfrute del mensaje que le ha proporcionado el emisor.

ESTRUCTURA DEL DISCURSO

El discurso no tiene por qué ser una pieza literaria, lo que sí debe primar es la claridad. Al ser escuchado (y no leído) el público no tiene tiempo de analizar detenidamente el lenguaje utilizado, la estructura de las frases, etc. Además, en el supuesto de no entender una frase no va a tener la posibilidad de volver sobre ella. Todo ello lleva a que en el discurso deba emplearse un lenguaje claro y directo, frases sencillas y cortas. Hay que facilitarle al público su comprensión. Para terminar, señalar algunos aspectos importantes. Independientemente del tema que se vaya a tratar, hay que procurar que el discurso resulte atractivo, novedoso, ágil, con gancho, bien fundamentado, interesante.

Debe primar siempre la idea de la brevedad (el público lo agradece). La brevedad no implica que el discurso tenga que ser necesariamente corto, sino que no debe extenderse más allá de lo estrictamente necesario (ir “al grano”, evitar rodeos que tan sólo dificultan la comprensión y terminan aburriendo).

La estructura del discurso se divide en tres:

  • Introducción o saludo (plantea el tema que se va a abordar y la idea que se quiere transmitir).
  • Desarrollo (se presentan los distintos argumentos que sustentan la idea).
  • Conclusión (se resalta nuevamente la idea y se enumeran someramente los argumentos utilizados).

(A). INTRODUCCIÓN O SALUDO

  • El orador o participante tomará una posición firme, decidido, con porte, mirando fijamente a su interlocutor; procederá a saludar, pero guardando siempre el orden jerárquico de ciertas personalidades que se encuentran en el lugar.
  • Luego tendrá como objetivo plantear el tema que se va a abordar y la idea que se quiere transmitir, y ubicar al auditorio, en el lugar mismo donde se desarrollarán los hechos o acontecimientos.
  • Es necesario y elegante que el orador haga pensar al auditorio, utilizando citas, ejemplos, pensamientos o experiencias personales, pero todo ello debe tener una relación con el tema que se va a tratar; se utilizará este método para que nuestro discurso sea entretenido y no monótono y frío; es interesante mantener al receptor en una constante atención, de tal forma nos evitaremos pronunciar el nombre del tema.
  • Nuestro discurso se pone más interesante cuando el auditorio procura adivinar qué tema va a tratar; si utilizamos este método en la medida que vamos hablando, más atención habrá de parte del receptor; lo importante de esta introducción es que debe ser interesante; debe gustar el orador y ésta no debe pasar de 3 minutos.
  • Para un discurso el orador no debe utilizar estas frases: bueno, bien, disculpe, etc.; ni tampoco frases de falsa modestia como éstas: trataré de hacerlo bien.
  • En estos casos el orador da una impresión muy pobre de su personalidad. Evitemos cansar al receptor con muchas palabrerías; la sinceridad, la verdad verdadera y no los conocimientos y soberbia causarán un fuerte impacto, y el orador se convertirá en una persona agradable e interesante.

(B). DESARROLLO O CUERPO DEL DISCURSO:

  • Quizás es la parte más importante del discurso, por la capacidad del conocimiento intelectual que tenga el orador sobre el tema y su inmensa capacidad de memoria, que será muy valiosa en un determinado momento.
  • CICERÓN no se equivoca cuando llama a la memoria tesoro de todas las cosa; así mismo, como es de nuestro conocimiento todos los problemas o desarrollos sociales tienen sus raíces históricas, sean nacionales e internacionales, políticas, culturales, científicas, etc., lo que significa que será necesario, cuando abordemos un tema, tener en cuenta esta recomendación, quiere decir, hacer una reseña histórica sobre el tema, y aquí la importancia de su conocimiento y preparación intelectual, como la capacidad de memoria.
  • Por lo que es necesario que como alumnos de oratoria estén interesados en todos los problemas mencionados, para de allí tener argumentos válidos y sustanciosos y lograr una exposición dinámica motivadora del emisor hacia el receptor.

(C). CONCLUSIÓN:

  • El orador, luego de haber motivado al receptor, dará por finalizado su discurso utilizando las famosas arengas, ya que ellas se utilizan en discursos combativos y persuasivos con el fin de enardecer y estimular sus nobles sentimientos a la motivación profunda.
  • El orador diría “¡viva México! ¡Vivan los héroes de la independencia!”
  • Siempre levantando los brazos y con vehemencia.
  • NOTA. El orador, luego de haber expuesto su discurso, será necesario que no utilice esta frase; por ejemplo “para terminar”, he dicho“…. todo ello demuestra incapacidad para concluir un discurso.

Conclusión No obstante, el discurso no debería ser necesariamente una herramienta asociada con el poder. También la utilizan los maestros para impartir instrucción, incluidos los que capacitan al personal de las empresas. De hecho, si todos los padres de familia se valieran de los principios que rigen el arte de preparar y presentar discursos, lo cual implica familiarizarse con ciertos principios de motivación y relaciones humanas, seguramente lograrían mejores resultados al comunicar sus enseñanzas a sus hijos. También se valen del discurso los vendedores, las secretarias, los médicos, abogados, ingenieros, científicos, periodistas y demás profesionales y técnicos que sirven a la comunidad de muchas otras maneras en toda clase de puestos de responsabilidad, que no necesariamente van tras el poder político, religioso o comercial. En otras palabras, el discurso bien empleado es en sí mismo una herramienta eficaz de comunicación, y el que algunos lo hayan utilizado exclusivamente con el objetivo de manipular, acumular poder o dominar a otros denota lo peligroso que puede resultar en manos de gente inescrupulosa, inmodesta o carente de humildad.

Gilberto Quijada Quezada

Gilberto Quijada Quezada

Ing. Industrial , Docente