Modelo de alianza para producción

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El Modelo de Alianza para la Producción fue una de las estrategias utilizadas por el presidente mexicano José López Portillo como medida ante la crisis económica de 1976. Entre 1940 y 1950, México sustentó su economía en un modelo conservador promotor de la industrialización. Este modelo dirigió el crédito estatal hacia proyectos de inversión prioritarios.
Como consecuencia, para 1960 la distribución del ingreso público se había hecho desigual; por ende, las necesidades de los más pobres estaban desatendidas. Ante el descontento popular, los presidentes Echeverría y López Portillo adoptaron medidas de tipo fiscal que prácticamente dejaron en bancarrota a la hacienda pública.

Antecedentes
Cuando el presidente López Portillo asume el poder, recibe un país altamente endeudado. México estaba hipotecado a la inversión extranjera en sus sectores más productivos, y era dependiente de las importaciones como medida de abastecimiento de su población. En medio de una alarmante situación inflacionaria, el mandatario recibió un crédito del Fondo Monetario Internacional con el cual logró esquivar algunas dificultades. Paralelamente puso en marcha el Programa de Crecimiento
Acelerado, que era una serie de reformas administrativas, fiscales y de inversión tendentes a hacer frente a la problemática económica.

El Modelo de Alianza para la Producción de 1976 Fue denominado como acuerdo “Alianza Popular, Nacional y Democrática para la Producción”. Con este, López Portillo hizo un llamado a los empresarios mexicanos a sumar esfuerzos para reactivar la economía del país.
En la búsqueda de la solución a la crisis, el presidente ofreció a los empresarios beneficios fiscales y monetarios para incentivar la reinversión en sus empresas.


Parte de tales incentivos fue la emisión de petrobonos que contemplaban tasas de interés muy atractivas y sujetas al precio del crudo, el cual se encontraba en ascenso. También concedió a la banca una autorización para la recepción de depósitos en dólares.
La finalidad de la captación de nuevos capitales dependientes del precio del petróleo y del préstamo extranjero, tuvo por objeto la satisfacción de las necesidades alimentarias de la población. Además, se buscaba fomentar nuevos empleos, disminuir las importaciones producto de la reorientación de la producción hacia bienes de consumo básico, y mejorar los servicios sociales

Consecuencias del modelo
Entre 1978 y 1980 el modelo rindió resultados que se reflejaron en el incremento del 8% anual del Producto Interno Bruto. Esto atrajo el interés de la banca internacional. Es así como el gobierno, confiando en la capacidad de pago que le proporcionaba su recién descubierta riqueza petrolífera, asumió nuevos y considerables compromisos crediticios.

Las divisas obtenidas por la venta del petróleo permitieron afrontar los rezagos económicos del régimen anterior y disminuir la tasa inflacionaria. Sin embargo, las reformas contempladas en la alianza no resolvieron los problemas de producción, dado que el eje económico siempre fue la fluctuante renta petrolera. La situación se agravó cuando, producto del endeudamiento internacional, el gasto público superó en importantes números el ingreso.

Esto ocasionó el disparo de los índices inflacionarios. Ante esta situación no hubo más remedio que incrementar las tasas impositivas a la población. Pero con esto solo se consiguió agudizar la crisis y deteriorar la calidad de vida de los mexicanos, quienes sufrieron la grave disminución de su poder adquisitivo. El Modelo de Alianza para la Producción sepultó el viejo régimen de políticas keynesianas y dio paso a la llegada de políticas liberales a la nación.

Melissa Yulenny Yanajara Frías

Melissa Yulenny Yanajara Frías

Lic. En Educación Secundaria con especialidad en Historia de México y Universal. Maestra en Preparatoria Municipal "Omar Osvaldo Romo Covarrubias"