ÉTICA I

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AUTONOMÍA Y HETERONOMÍA.

La autonomía y heteronomía son conceptos asociados a la acción humana, en la medida que la conducta de las personas puede ser realizada por efecto de las decisiones tomadas por cuenta propia, o bien a través de la influencia de algún agente externo.

En los hechos, la realización efectiva de la acción siempre es privada e individual, pero puede ocurrir que la persona esté forzada o simplemente motivada a realizarla por algún móvil ajeno a él.

El origen de la diferencia entre las acciones autónomas y heterónomas radica en la psicología y en las investigaciones respecto a la moral: una forma de definir esta antinomia es pensar si las normas morales proceden de uno mismo o de otro.

Las éticas heterónomas sostienen que el principio moral está fuera del individuo, (SIGUE INDICACIONES) quien carece de la autonomía para decidir a qué leyes morales ha de obedecer, ya que están fijadas de antemano. La ley moral radica en una instancia superior, ya sea Dios, la naturaleza o la sociedad.

Las éticas autónomas indican que el origen moral es inherente del ser humano (ES DECISIÓN PROPIA), que permanece en si a la voluntad moral, ya que es la única que debe dictar las leyes a las cuales se somete uno mismo.

Aportes de la Psicología

La psicología tuvo muchos aportes con relación al juicio moral, y entre todos se destaca el de Jean Piaget, que consideró que a lo largo de la educación del niño hay dos fases precisamente delimitadas por la heteronomía o la autonomía de la moral:

Fase autónoma: Transcurre desde la primera socialización hasta aproximadamente los ocho años, donde las reglas impuestas para cada aspecto de la vida son incuestionables, y la justicia se identifica con la sanción más severa.

Fase heterónoma: Desde los 9 hasta los 12 años, el niño interioriza las reglas pero las modifica con el consentimiento de todos: el sentido de la justicia pasa a ser el trato equitativo.

Condicionantes externos

Realizar un juicio que divida objetivamente las conductas autónomas de las heterónomas implicaría dejar asumida una gran cantidad de supuestos. Tal vez el más importante de ellos es el que las personas tienen cierta autonomía, cosa que es por demás discutible.

A lo largo de la historia, existieron una gran cantidad de factores que condicionaron la forma de pensar, sentir y actuar de las personas entre los que se destaca la religión, pero que muchos autores consideraron a su forma.

Para Augusto Comte la sociedad era la emisora de los mandatos morales, para Karl Marx la clase capitalista dominante, y para Friedrich Nietzsche el propio sujeto que obedece, acercándose a la teoría de la autonomía.

Iris Cristal Torrecillas Arredondo

Iris Cristal Torrecillas Arredondo

Licenciada en Educación con Posgrado en Desarrollo e Integración Infantil. Y docente en Preparatoria Municipal ¨Omar Osvaldo Romo Covarrubias¨